Información Comercial Española, Revista de Economía · Ministerio de Economía, Comercio y Empresa
ISSN: 0019-‍977X · e-ISSN: 2340-‍8790
Número 943 · Abril-Mayo-Junio · Versión de enero de 2026
https://doi.org/10.32796/ice.2026.943.7978

RESUMEN

En las últimas décadas, España ha experimentado un notable crecimiento de su población gracias a la inmigración, principalmente procedente de Latinoamérica, la cual representa ya casi la mitad de los residentes nacidos fuera del país. Sin embargo, la caída global de la tasa de fertilidad, especialmente en Latinoamérica y Asia, plantea dudas sobre la sostenibilidad de estos flujos migratorios. Ante esta situación, España podría verse obligada a buscar alternativas en regiones con mayores tasas, como África, lo que implicaría nuevos retos de integración y probablemente una mayor competencia internacional para atraer inmigración económica. Todo ello hace necesario anticipar y adaptar las políticas migratorias y sociales para garantizar la sostenibilidad demográfica y económica del país.

Palabras clave: crecimiento de población · migración internacional · tasa de fertilidad · sostenibilidad demográfica · política migratoria · Latinoamérica.

JEL: F22 · F66 · J1 · J61.

ABSTRACT

In recent decades, Spain has experienced significant population growth driven by immigration, especially from Latin America, which now accounts for almost half of all foreign-born residents. However, the global decline in fertility rates—particularly in Latin America and Asia—raises questions about the sustainability of these migratory flows. In this context, Spain may be forced to seek alternatives in regions with higher fertility rates, such as Africa, which would entail new integration challenges and, likely, increased international competition to attract economic migration. Given this scenario, it becomes necessary to anticipate and adapt migration and social policies to ensure the country’s demographic and economic sustainability.

Keywords: population growth · international migration · fertility rate · demographic sustainability · migration policy · Latin America.

Cómo citar este artículo / Citation:

Valle Maestro, E. (2026). Retos futuros de la inmigración: implicaciones para España del derrumbe de la tasa de fertilidad en Latinoamérica. Información Comercial Española (ICE), Revista de Economía, (943), 45-‍58. https://doi.org/10.32796/ice.2026.943.7978

1. Introducción[Subir]

Ante el fuerte incremento de inmigración neta a España en los últimos años, motivada casi exclusivamente por razones económicas, y ante la caída ya evidente de las tasas de fertilidad de los principales países de origen de estos flujos migratorios que, de forma muy mayoritaria, son latinoamericanos, surgen preguntas de difícil respuesta, pero a las que es necesario anticiparse.

Este artículo plantea algunas de ellas. En particular, si España, cuya población actualmente solo se mantiene o crece gracias a la migración, podrá seguir cubriendo sus necesidades del mercado de trabajo a través de flujos migratorios de origen similar a los recibidos en los últimos años, si estos cambiarán o si será necesario buscar alternativas. Ello lleva a la necesidad de anticipar y adaptar, en su caso, las políticas migratorias ante posibles cambios en los países emisores, ante nuevos retos de integración y ante la posibilidad de tener que competir con otros en la atracción de inmigrantes.

El texto se estructura en cinco apartados. El primero corresponde a la introducción. El segundo apartado analiza la evolución y el origen de la inmigración a España para, a continuación, comparar estos flujos migratorios con los de otros países europeos relevantes, destacando las similitudes y diferencias en los orígenes y volúmenes. El cuarto apartado examina las tasas de fertilidad en los países originarios de inmigrantes procedentes de países de fuera de la Unión Europea (UE). Finalmente, el quinto y último apartado concluye reflexionando sobre los desafíos y oportunidades que plantea la posible transformación de los flujos migratorios, así como sobre la necesidad de anticipar y adaptar las políticas migratorias y sociales para garantizar la sostenibilidad demográfica y económica del país, junto con su cohesión social y su desarrollo económico.

2. Evolución y origen de la inmigración a España[Subir]

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 1 de octubre de 2025, más de 9.825.000 residentes en España, cerca del 20 % del total de la población, había nacido fuera de nuestro país (‍INE, 2025a).

Esta impresionante cifra responde a llegadas de inmigrantes que se han ido produciendo, fundamentalmente, en dos oleadas en los últimos 25 años. Una primera durante los años transcurridos desde finales de los noventa hasta la crisis financiera, en los que pasamos de una población extranjera de unas 600.000 personas a superar los seis millones; y una segunda a partir de 2017 hasta hoy, con una aceleración notable tras la pandemia[1]. Así, desde enero de 2017 a 1 de octubre de 2025 (último dato disponible), la población residente no nacida en España ha aumentado en 3,8 millones de personas. Ese incremento ha sido particularmente notable en los cuatro últimos años (‍INE, 2025b): en 2024, la entrada neta de inmigrantes fue de casi 630.000 personas, tras los 640.000 de 2023 y los 730.000 de 2022. Si añadimos a estas cifras las entradas netas de 2025 hasta octubre, observamos que, en tan solo cuatro años, la población residente no nacida en España ha aumentado en más de 2,3 millones de personas.

Un elemento definitorio del fenómeno migratorio en España es que este está en la base de nuestra sostenibilidad demográfica y económica, ya que, dado nuestro crecimiento vegetativo, en España la población solo crece y se mantiene gracias a la inmigración (Figura 1). Ello es así desde mediados de los años 2010 y, si atendemos a las proyecciones de población a largo plazo de Eurostat (Figura 4), lo seguirá siendo en el futuro.

FIGURA 1

POBLACIÓN RESIDENTE EN ESPAÑA

POBLACIÓN RESIDENTE EN ESPAÑA

FUENTE: INE y elaboración propia.

Una segunda característica de los flujos migratorios en España es que estos se explican fundamentalmente, y de forma creciente en los últimos años, por motivos de tipo económico[2], [3], de diferencial de renta y oportunidades (y, en menor medida, de seguridad y bienestar) con los países de origen. En su gran mayoría, los inmigrantes a España buscan oportunidades económicas, cubren la escasez de mano de obra en determinados sectores en nuestro país y contribuyen al crecimiento económico[4].

Para ilustrar este punto y tener un orden de magnitud, es de particular interés una reciente publicación del Instituto Elcano (‍González Enríquez y Martínez, 2025), que señala que «el grueso del empleo nuevo que se ha creado en los últimos años, desde la recuperación económica tras la pandemia, es ocupado por inmigrantes, que representan el 90 % del total del nuevo empleo creado en los cinco últimos trimestres que recoge la EPA (de enero de 2024 a marzo de 2025)». Por sectores, el mismo análisis del Instituto Elcano señala que «en el presente, varios sectores dependen de modo mayoritario o muy relevante de la inmigración: el servicio doméstico, la hostelería, la construcción y la agricultura tienen entre sus empleados al menos a un 30 % de inmigrantes, y estos ocupan prácticamente el total del nuevo empleo que crean esos sectores». Es de esperar que, dado el comportamiento de la demografía, particularmente el bajo número de hijos por mujer en España y el crecimiento vegetativo negativo ya mencionado, estas tendencias continúen en los próximos años, de forma consistente con las proyecciones demográficas del INE[5] y Eurostat.

Un tercer elemento diferencial del fenómeno migratorio en España es el geográfico.

Así, por regiones de origen, como muestra la Figura 2, la mayoría de la inmigración hacia España proviene de Sudamérica, de donde eran más del 39 % de los nacidos en el extranjero que residían en España en enero de 2025 (más de 3.700.000 personas). Les siguen, a distancia, los nacidos en países de África y los originarios de la Unión Europea (más de 1.600.000 personas en cada caso), Centroamérica y el Caribe (casi 900.000) y, por último, Asia (algo más de 600.000).

Es decir, en una proporción muy elevada, la inmigración hacia España proviene de países muy próximos idiomática y culturalmente: toda Latinoamérica representaba, en enero de 2025, más del 49 % de los residentes no nacidos en España[6], y más del 59 % si excluimos a los nacidos en la Unión Europea.

FIGURA 2

POBLACIÓN RESIDENTE NO NACIDA EN ESPAÑA POR REGIONES DE ORIGEN A 1 DE ENERO DE 2025

POBLACIÓN RESIDENTE NO NACIDA EN ESPAÑA POR REGIONES DE ORIGEN A 1 DE ENERO DE 2025

FUENTE: INE y elaboración propia.

Por países de origen, observamos (Figura 3) que el principal país emisor de inmigración hacia España es Marruecos, que, con casi 1.170.000 personas a 1 de enero de 2025, es el país de África que más migrantes envía (representando más del 12 % de los no nacidos en nuestro país). Le siguen Colombia (con casi 1.000.000) y Venezuela (con casi 700.000). A partir de ahí, las siguientes 12 posiciones, con las únicas excepciones de Rumanía (cuarto país de origen de la migración a España), Ucrania (como consecuencia de la invasión de Rusia) y China, las ocupan países latinoamericanos.

La proximidad cultural y mayor homogeneidad de los inmigrantes a España que muestran los datos anteriores pueden explicar, al menos en parte[7], por qué las tensiones sociales son menores en España y la aceptación e integración, mayores que en otros países europeos, cuyos inmigrantes, en buena parte, como veremos más adelante, proceden de países de fuera de la Unión Europea, mucho más distantes culturalmente.

FIGURA 3

POBLACIÓN RESIDENTE NO NACIDA EN ESPAÑA POR PAÍSES DE ORIGEN A 1 DE ENERO DE 2025

POBLACIÓN RESIDENTE NO NACIDA EN ESPAÑA POR PAÍSES DE ORIGEN A 1 DE ENERO DE 2025

FUENTE: INE y elaboración propia.

Así, si atendemos a las encuestas disponibles[8], a lo largo de los últimos años, España, de forma consistente, parece exhibir actitudes más positivas frente a la inmigración que la media europea (aunque con un repunte de las negativas más recientemente) y, sobre todo, frente a otros países como Alemania, Francia o Italia. En algunos de nuestros países vecinos, la inmigración tiene un mayor componente de amenaza económica y cultural que lleva a que los ciudadanos manifiesten preferencias más marcadas que en España de reducirla. Ello, efectivamente, en parte se asocia a una percepción de menor distancia cultural con los migrantes en España que en otros países; pero también a que históricamente la inmigración en España ha sido un asunto menos politizado que en Francia, los Países Bajos o Italia, donde es un tema central de la confrontación política desde hace más tiempo; o a que el fenómeno migratorio lleve más tiempo produciéndose de forma sostenida, esté vinculado a motivaciones distintas a la búsqueda de oportunidades económicas y sea percibido más como una amenaza al estado del bienestar, como puede ser el caso de Alemania o los Países Bajos.

3. Volumen y origen de inmigrantes en otros países europeos relevantes[Subir]

Este apartado compara los flujos migratorios hacia España con aquellos hacia los países grandes de la Unión Europea, esto es, con Alemania, Francia, Italia y los Países Bajos. La comparación se hace en tres ámbitos: la relevancia de la migración para la sostenibilidad demográfica y económica de los países receptores, el volumen de los flujos netos y los países de origen de los inmigrantes.

Respecto al primero de ellos, los datos muestran que los flujos migratorios hacia la Unión Europea, tras la ralentización que experimentaron durante la pandemia, están contribuyendo de forma muy significativa al crecimiento de su población, dado el crecimiento vegetativo negativo desde mediados de los años 2010. En el futuro, estos flujos seguirán resultando críticos para mantener o evitar caídas drásticas de la población. Ello resulta evidente en las proyecciones de población a largo plazo más recientes de Eurostat, que muestran un escenario central y otro sin migración (‍Eurostat, 2023a). La comparación de ambos permite extraer conclusiones muy significativas (Figura 4).

FIGURA 4

PROYECCIONES DE POBLACIÓN CON O SIN INMIGRACIÓN A 2100 (HABITANTES)

PROYECCIONES DE POBLACIÓN CON O SIN INMIGRACIÓN A 2100 (HABITANTES)

FUENTE: Proyecciones a largo plazo de población (‍Eurostat, 2023a) y elaboración propia.

Para los países analizados, el mantenimiento de la población en sus niveles actuales o solo ligeramente inferiores depende de la inmigración, dado que ya todos ellos, salvo mínimamente los Países Bajos, registran crecimientos vegetativos negativos o muy negativos. En particular, en ausencia de inmigración, Italia y España verían reducir su población en un 51,7 % y en un 49,2 %, respectivamente, en 2100 respecto a 2025; Alemania, en casi un 37 %; los Países Bajos en un 28,5 %; y Francia, la que menos, un 13 %. Es decir, en los países analizados, la migración es estructural para el mantenimiento de la población, como vimos anteriormente que ocurre en España, y es previsible que continúe siéndolo. En algunos casos, como en el de Italia, ni siquiera es suficiente.

Respecto al volumen neto de inmigrantes que entran en los países europeos analizados, este ha aumentado notablemente en los últimos 25 años. En algunos casos, como España, Alemania o los Países Bajos, y en la media de la Unión Europea a 27, el ritmo de llegada incluso se ha acelerado en los últimos diez. La Figura 5[9] muestra estas tendencias a través de cuánto representa la población nacida en el extranjero frente al total de residentes en cada uno de los países analizados. Países como Alemania o España están cerca del 20 %, seguidos, muy de cerca por los Países Bajos (más del 16 %), todos ellos por encima de la media de la Unión Europea a 27.

FIGURA 5

POBLACIÓN NACIDA EN EL EXTRANJERO (En % sobre el total)

POBLACIÓN NACIDA EN EL EXTRANJERO (En % sobre el total)

FUENTE: United Nations Department of Economic and Social Affairs – procesado por Our World in Data (‍United Nations, 2024a) y elaboración propia.

¿Cuáles serán las necesidades de flujos netos de inmigración en los próximos años, teniendo en cuenta la dependencia estructural de migrantes que, según hemos visto, tienen los países analizados? Si acudimos, una vez más, a las últimas previsiones a largo plazo de ‍Eurostat (2023b), se observa claramente que, si bien a niveles inferiores a los actuales, los flujos netos de entrada de inmigrantes continuarán en los años proyectados de forma muy estable en todos los países analizados (Figura 6). Alemania e Italia se estabilizan en torno a los 230.000 inmigrantes nuevos al año, a partir de 2030; España, ligeramente por debajo de los 200.000; y Francia y los Países Bajos en torno a los 80.000 y 40.000, respectivamente.

FIGURA 6

FLUJOS NETOS DE MIGRACIÓN ESPERADOS (HABITANTES). ESCENARIO CENTRAL

FLUJOS NETOS DE MIGRACIÓN ESPERADOS (HABITANTES). ESCENARIO CENTRAL

FUENTE: Proyecciones a largo plazo de población (‍Eurostat, 2023b) y elaboración propia.

En definitiva, de todo lo anterior se puede concluir que en todos los países analizados seguirá habiendo demanda de inmigrantes en los próximos años.

Nos queda ahora analizar el último aspecto relevante para la comparación: el origen geográfico de los flujos de inmigrantes en estos países[10].

Analizando los datos disponibles (‍Eurostat, 2024a), la primera conclusión que se obtiene es que, de los residentes en un país de la Unión Europea no nacidos en dicho país, la gran mayoría proceden de fuera de la Unión en todos los Estados miembros analizados (Figura 7). De hecho, si miramos el conjunto de la Unión, solo en Luxemburgo, Hungría y Eslovaquia ocurre lo contrario. Siendo esto así, hay alguna diferencia reseñable.

FIGURA 7

ORIGEN DE LOS RESIDENTES EN UN PAÍS DE LA UNIÓN EUROPEA NO NACIDOS EN EL PAÍS QUE RESIDEN RELATIVOS AL AÑO 2024 (Porcentaje sobre el total de residentes)

ORIGEN DE LOS RESIDENTES EN UN PAÍS DE LA UNIÓN EUROPEA NO NACIDOS EN EL PAÍS QUE RESIDEN RELATIVOS AL AÑO 2024 (Porcentaje sobre el total de residentes)

(1) Datos provisionales/estimados.

FUENTE: ‍Eurostat (2024a) y elaboración propia.

España destaca por ser el país, de todos los analizados, con menos residentes nacidos fuera que proceden de otro Estado miembro (EM) de la UE (en torno a un 18 %). Es decir, en 2024 más del 82 % de los residentes en España que no habían nacido allí procedían de un país de fuera de la Unión. Esta cifra contrasta con la de Alemania (un 62 %) o las de los Países Bajos, Italia, Portugal o Francia, en este orden, que se mueven entre un 75 % y un 78 % de inmigrantes procedentes de fuera de la Unión, cifras elevadas, pero aun así inferiores a las españolas.

Veamos ahora qué sucede por países no europeos de origen. En España, como vimos en el apartado 2, la mayor parte de los residentes no nacidos en nuestro país (el 49 %) procede de Latinoamérica; por nacionalidades, Marruecos es el país dominante y él solo representa el 12 % de los residentes no nacidos en nuestro país.

En la Unión Europea, según los últimos datos de Eurostat, los diez primeros países de origen de los ciudadanos no europeos que residen en la Unión eran, en enero de 2024, en este orden: Ucrania, Turquía, Marruecos, Siria, China, Rusia, India, Colombia, Brasil y el Reino Unido. A pesar de que este ranking proviene de datos de ciudadanía y no de país de nacimiento, allí donde están disponibles, resulta revelador ver la gran diferencia en orígenes respecto a las conclusiones alcanzadas para España.

Desglosemos algo más por países de destino, para profundizar en las diferencias[11]. La Tabla 1 muestra, para los países analizados, el peso de los cinco primeros países de origen de sus residentes extranjeros sobre el total de los residentes extranjeros en enero de 2024.

TABLA 1

PORCENTAJE DE INMIGRANTES SEGÚN EL PAÍS DE NACIMIENTO (En % sobre el total de residentes nacidos en el extranjero)

Países Bajos Italia
Turquía 7,7 Rumanía 13,5
Polonia 6,5 Albania 8,3
Surinam 6,1 Marruecos 7,3
Marruecos 6,0 Ucrania 4,5
Siria 4,9 China 3,5
Otros 68,7 Otros 62,9
Alemania[*] Portugal[*]
Turquía 11,5 Brasil 34,0
Ucrania 8,0 Ucrania 6,7
Siria 7,3 Angola 5,1
Rumanía 6,4 El Reino Unido 4,4
Polonia 6,1 Cabo Verde 4,3
Otros 60,7 Otros 45,4
[*]

El dato publicado es el de ciudadanía.

FUENTE: ‍Eurostat (2024a, ‍2024b).

Lo primero que se observa es que el origen de los inmigrantes que llegan a la Unión Europea es muy diverso y difiere mucho según cuál sea el país de destino. En segundo lugar, salvo en España, como hemos visto, o Portugal (donde una parte muy importante de los inmigrantes proceden de Brasil y, a distancia, Angola y Cabo Verde), el origen de los migrantes está muy repartido entre países muy distintos y, en general, estos tienen menos proximidad cultural o idiomática con los países de destino que en nuestro caso; es el caso de Alemania, los Países Bajos o incluso, aunque en menor medida, Italia. En Alemania, las tres primeras posiciones por país de origen las ocupan Turquía, Ucrania y Siria; en los Países Bajos, Turquía, Polonia, Surinam y Marruecos (muy igualados). En el caso de Italia, aunque los primeros países por lugar de nacimiento de los inmigrantes son algo más próximos culturalmente (Rumanía), las siguientes posiciones las ocupan Albania, Marruecos, Ucrania y China.

La fuente utilizada (‍Eurostat, 2024a) no recoge los datos de países de origen de la inmigración (lugar de nacimiento o nacionalidad) de Francia. Según el INSEE (instituto de estadística francés), la inmigración en Francia, uno de los países europeos con más y más antigua tradición migratoria, al igual que en varios de los países analizados, proviene de orígenes muy diversos. En torno al 49 % de África, fundamentalmente los países del Magreb (Argelia, Marruecos y Túnez, en este orden), aunque también hay una parte importante de África subsahariana francófona. Un 14 % aproximadamente proviene de Asia (con cierto peso de Turquía y Oriente Medio) (‍INSEE, 2025).

En definitiva, del análisis de este apartado se extraen dos conclusiones principales. La primera es que en los países europeos seguirá habiendo necesidad de atraer inmigrantes en los próximos años para cubrir sus necesidades demográficas y económicas, aunque a ritmos menores que en los últimos años.

Y la segunda es que, en cuanto a la procedencia desde países de fuera de la Unión Europea, los flujos a los países europeos, en particular a los más grandes, provienen, en una parte sustancial, de lugares diferentes a los flujos hacia España. Son particularmente relevantes países como Ucrania (de carácter probablemente más coyuntural que otros por las circunstancias que los provoca), Turquía, Marruecos, Argelia o Siria (también de naturaleza, en principio, más coyuntural).

4. Análisis de las tasas de fertilidad en los países originarios de inmigrantes de fuera de la Unión Europea[Subir]

Visto todo esto, cabe preguntarse si España, cuya población actualmente solo se mantiene o crece gracias a la migración, podrá seguir cubriendo sus necesidades del mercado de trabajo a través de flujos migratorios de origen similar a los recibidos en los últimos años, si estos cambiarán o si deberemos buscar alternativas. Ello nos lleva necesariamente a analizar las tasas de fertilidad en España y los posibles países de origen de los flujos.

La evolución de la tasa de fertilidad por regiones muestra unas tendencias muy claras.

En primer lugar, el número de hijos por mujer está cayendo a nivel mundial y se sitúa ya muy cerca de la tasa de reposición (2,1); ello se debe principalmente a una caída muy pronunciada de la tasa de fertilidad en Latinoamérica y en Asia: en ambos continentes esta se sitúa ya por debajo de la tasa de reposición y está convergiendo rápidamente a niveles de países de renta alta. Dicho de otra forma, el continente que es nuestra principal fuente de inmigración es, junto con Asia, la zona del mundo donde más ha caído la fertilidad en el periodo analizado (Figura 8).

FIGURA 8

EVOLUCIÓN DE LAS TASAS DE FERTILIDAD (HIJOS POR MUJER)

EVOLUCIÓN DE LAS TASAS DE FERTILIDAD (HIJOS POR MUJER)

FUENTE: ‍Banco Mundial (2023) y elaboración propia.

En segundo lugar, la única región del mundo que sigue manteniendo un número de hijos por mujer elevado (por encima de cuatro), aunque también con tendencia decreciente, es África subsahariana; es decir, como se aprecia claramente en la Figura 8, solo sigue habiendo altas tasas de fertilidad en países de rentas bajas.

La Figura 9 muestra el número de hijos por mujer en varios países relevantes para España (y para los países europeos analizados en el apartado anterior) en el año 2023 (último dato disponible), lo que nos permite extraer algunas conclusiones adicionales.

FIGURA 9

TASA DE FERTILIDAD EN 2023 (HIJOS POR MUJER)

TASA DE FERTILIDAD EN 2023 (HIJOS POR MUJER)

FUENTE: ‍Banco Mundial (2023) y elaboración propia.

En el análisis por países se observa también que la tasa de fertilidad es menor cuanto mayor es el nivel de renta[12], siendo China y Ucrania las dos excepciones principales por circunstancias muy particulares[13]. De hecho, los países más desarrollados de la región latinoamericana (Chile, Costa Rica y Uruguay) están ya en niveles similares a los de la Unión Europea o Japón. Brasil y Colombia, este último el país latinoamericano con más migrantes en España, se encuentran, en tasa de fertilidad, entre Francia y Estados Unidos.

Una segunda conclusión es que, de entre los 15 principales países de origen de la migración a España, solo superan la tasa de reposición del 2,1 República Dominicana, Paraguay, Honduras, Bolivia y Marruecos. De todos ellos, solo este último tiene una población de tamaño suficiente para seguir siendo una fuente de migración significativa.

Por último, si observamos ahora los países de fuera de la Unión Europea más relevantes en la migración hacia los países de destino europeos analizados en el apartado anterior, solo Marruecos, Siria y Argelia (además de África subsahariana como región) tienen tasas de fertilidad superiores a la tasa de reposición y también poblaciones de tamaño suficiente para seguir enviando un número significativo de emigrantes, así como un diferencial de renta importante que puede actuar como factor motivante. Turquía, sin embargo, en número de hijos por mujer, se sitúa ya por debajo de países avanzados como Estados Unidos, el Reino Unido o Francia.

5. Principales implicaciones para España[Subir]

El análisis de los flujos migratorios hacia España en los últimos años y la evolución de las tasas de fertilidad a nivel global plantean interrogantes fundamentales sobre la capacidad de nuestro país para mantener los actuales patrones de llegada de inmigrantes y cubrir con ellos nuestras necesidades de mano de obra. Dado que el crecimiento de la población española depende ya por completo de la migración neta, es necesario plantearse si los países que hoy constituyen nuestras principales fuentes de inmigración —principalmente los latinoamericanos— seguirán teniendo capacidad demográfica suficiente para sostener[14] estos flujos a largo plazo.

Como hemos visto, la fertilidad ha caído de manera muy acusada en América Latina y en Asia, situándose en ambas regiones ya por debajo de la tasa de reemplazo y convergiendo rápidamente hacia niveles típicos de los países de renta alta. Esto implica que la región de origen de casi la mitad de los inmigrantes en España podría dejar de ser una fuente abundante de migración en el futuro. En paralelo, solo África subsahariana mantiene tasas de fertilidad superiores a la media mundial —por encima de 4 hijos por mujer—, aun cuando también se observa allí una tendencia descendente[15]. En menor medida, algunos países del Magreb, origen tradicional de inmigrantes a Europa, todavía están por encima de la tasa de reposición. En otras palabras, la única gran reserva demográfica del futuro se concentrará, previsiblemente, en los países de renta baja del continente africano.

Este patrón global tiene consecuencias directas para España. Si la natalidad se mantiene en los bajos niveles actuales o continúa descendiendo en los países latinoamericanos, es muy probable que la inmigración procedente de esa región disminuya de forma estructural[16] y que España se vea entonces obligada a depender en mayor medida de países con tasas de fertilidad más elevadas, previsiblemente africanos, tanto del Magreb como del África subsahariana. No obstante, estos nuevos flujos potenciales plantean retos adicionales para los que hay que estar preparado: mayores distancias culturales y niveles medios de cualificación más bajos y, por tanto, mayores exigencias de integración educativa, laboral y social.

El análisis comparado de otros países europeos refuerza esta perspectiva. En toda Europa —y especialmente en los países con dinámicas demográficas similares a la española— la inmigración constituye ya un elemento estructural para sostener la población activa en contextos de baja fertilidad y crecimiento natural muy bajo o negativo. Además, como muestran las proyecciones demográficas, la necesidad de inmigrantes continuará siendo elevada, aunque a niveles inferiores a los actuales, en las próximas décadas. Ello significa que España no solo dependerá más de las regiones demográficamente dinámicas que se han señalado (perdiendo la ventaja relativa de cercanía cultural o idiomática), sino que, además, lo hará en un entorno en el que otros países europeos competirán con nosotros por atraer a los inmigrantes más cualificados y con mayor capacidad de integración, y con la ventaja de contar, al menos en algunos casos, con redes previas de inmigrantes procedentes de esos países. Y ello, a pesar de que, probablemente, la mayoría de las economías se vuelvan más intensivas en capital.

En este contexto, la capacidad de España para seguir siendo un destino atractivo será determinante y exigirá un esfuerzo mayor en términos de política migratoria (que, en buena parte, está definida por el marco comunitario europeo)[17] y, sobre todo, en materia de integración y oportunidades ofrecidas. Esto no solo afectará a los potenciales inmigrantes africanos, sino también a los latinoamericanos, cuyo número disminuirá tanto por razones demográficas como, probablemente, por la menor diferencia de renta relativa con España. Mantener o reforzar la competitividad como destino migratorio de nuestro país implica poner en marcha políticas que hagan a España relativamente más atractiva que sus competidores; es probable que ello requiera ofrecer mejores sueldos relativos, oportunidades laborales, prestaciones, calidad de vida, seguridad jurídica, reconocimiento de competencias o acceso a vivienda y servicios públicos, entre otros factores.

En definitiva, nuestra sostenibilidad demográfica requerirá un diseño estratégico de políticas públicas que va más allá de las estrictamente migratorias y que permita atraer a los inmigrantes que tengan más talento y cualificación, y que mejor se integren en nuestro mercado laboral y en nuestra sociedad. Esta anticipación estratégica es algo que, hasta ahora, dadas las circunstancias favorables en los países latinoamericanos, quizá ha sido menos necesario hacer.

6. Conclusión[Subir]

El análisis de la evolución reciente de los flujos migratorios y de las tasas de fertilidad a nivel global muestra que España afronta un cambio estructural en su modelo de sostenibilidad demográfica. La caída acelerada de la fertilidad en los países latinoamericanos, tradicional fuente de la mayor parte de nuestra inmigración, reduce las posibilidades de que estos flujos sigan sosteniendo el crecimiento poblacional y las necesidades del mercado de trabajo en las próximas décadas. Paralelamente, las regiones del mundo que mantendrán una capacidad significativa como emisores de migrantes serán, principalmente, los países africanos.

Esta transición abre una nueva etapa caracterizada por mayores retos de integración, una mayor competencia internacional por atraer a los migrantes más cualificados y la necesidad de repensar la política migratoria española desde una perspectiva estratégica y de largo plazo. Los países europeos comparten esta dependencia estructural de la inmigración en un contexto de bajas tasas de fertilidad, lo que convierte la atracción de talento y de trabajadores en un ámbito clave de competitividad entre Estados.

España deberá prepararse para esta nueva realidad mediante políticas que favorezcan la integración cultural y laboral, aumenten su atractivo relativo frente a otros destinos y anticipen posibles tensiones derivadas de flujos migratorios procedentes de regiones más diversas y culturalmente distantes.

En definitiva, el desafío principal no es solo si España podrá seguir recibiendo inmigrantes, sino si será capaz de atraer e integrar a aquellos que mejor contribuyan a su cohesión social y a su sostenibilidad económica. Anticiparse a estos cambios será esencial para garantizar el equilibrio demográfico, la prosperidad económica y la estabilidad social en las próximas décadas.

NOTAS[Subir]

[1]

Según ‍Fernández-Huertas (2025), España, entre 2020 y 2024 es el tercer destino más atractivo para la inmigración internacional, solo por detrás de Estados Unidos y Alemania (https://docs.iza.org/dp18185.pdf).

[2]

Un análisis detallado de los factores push y pull de la inmigración a España puede encontrarse en el artículo de ‍Sastre et al. (2025). Los factores de tipopull,esto es, los vinculados a las características del país de destino, son especialmente determinantes en la migración hacia España en ambas oleadas descritas y, particularmente, en los últimos años. Entre estos factores, los económicos tienen un peso muy significativo, y su relevancia parece explicar cierta correlación positiva entre los flujos migratorios y la posición cíclica de los países receptores, en particular, de España.

[3]

Un análisis reciente de los factores que explican la migración a España, que también incide en la importancia de las características del país de destino y, en particular, de los factores de tipo económico (y de las políticas de inmigración), puede encontrarse en el artículo de ‍Fernández-Huertas (2025).

[4]

Hay varios trabajos recientes que analizan la contribución de la inmigración al dinamismo del producto interior bruto (PIB) y del empleo en la economía española en los últimos años (véase, por ejemplo, ‍Cuadrado y Regil, 2025).

[5]

https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176953&menu=ultiDatos&idp=1254735572981

[6]

Una cifra similar a lo que representan los nacidos en Latinoamérica en Estados Unidos, único país, además de España, en el que esto se produce.

[7]

Otros factores pueden ser la motivación última de la inmigración a España (oportunidad económica, más que por seguridad o asilo político) y el hecho de que es un fenómeno más reciente que en algunos otros países europeos.

[8]

Conclusiones extraídas a partir de la comparación de varias ediciones del Eurobarómetro estándar (primavera y otoño) (https://europa.eu/eurobarometer/surveys/browse/all/series/4961) y del Informe 2022 sobre inmigración del Eurobarómetro: Integration of inmigrants in the European Union (‍European Commission, 2022).

[9]

La Figura 5 utiliza datos de Naciones Unidas porque estos ofrecen series más largas que permiten analizar mejor la perspectiva histórica.

[10]

Se incluye Portugal en esta ocasión por tener flujos migratorios con una procedencia algo más similar a la de España.

[11]

Para ello, no en todos los casos hay disponibles datos de país de nacimiento, por lo que, cuando no los haya, se utilizarán datos de ciudadanía. En el caso de Francia, Eurostat no ofrece datos por país de origen de los migrantes.

[12]

Los colores más claros muestran menores niveles de renta, según la clasificación del Banco Mundial para el año 2023; así, el gris representa a los países de renta baja; el salmón, los de renta media-baja; el azul claro, los de renta media-alta; el azul oscuro, los de renta alta; y el verde indica que Venezuela queda sin clasificar por falta de datos suficientes.

[13]

Las consecuencias de la política de hijo único en China y la guerra en el caso de Ucrania.

[14]

Se habla de la capacidad demográfica de sostener los flujos a largo plazo como un elemento de fondo, independientemente de otros factores de naturaleza distinta a la puramente demográfica que puedan afectar a dichos flujos.

[15]

África, según las proyecciones de Naciones Unidas (‍United Nations, 2024b), alcanzará la tasa de reposición solo hacia finales de siglo. Además, estas proyecciones son consistentes con una caída de los flujos migratorios desde Latinoamérica y el Caribe hacia el resto del mundo (que descienden progresivamente a partir de 2026 para reducirse muy gradualmente hasta un 30 % a finales de siglo) y con un aumento de los de África subsahariana (que aumentan muy notablemente y todavía se sitúan un 30 % por encima de los actuales a finales de siglo).

[16]

Como parecen confirmar las proyecciones de población de Naciones Unidas antes mencionadas.

[17]

Por ejemplo, el Pacto Europeo de Migración y Asilo.

Referencias bibliográficas[Subir]

[1] 

Banco Mundial. (2023). World development indicators 2023. DataBank.

[2] 

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